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Premios
Ciudad de Huelva
Ernesto Alterio en estos tiempos que vivimos
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Toda una generación de artistas originarios de países del otro lado del mar, están hoy desarrollando su carrera profesional
en escenarios españoles o ante las cámaras de realizadores que también pueden ser del otro lado del charco, o de acá,
pero en suma trabajan en España. Además de algunos muy destacados actores ya consagrados, auténticas referencias
en el teatro o en el cine, como es el caso del padre del actor
que nos ocupa, Héctor Alterio, se ha instalado aquí toda una constelación de brillantes estrellas que o bien han iniciado aquí su quehacer profesional e incluso su formación, como es
el caso de Ernesto Alterio, o prácticamente sus principales papeles protagónicos o sus mejores actuaciones han sido sobre suelo español.
Esta situación está motivada por muchos y variados motivos, pero sería menester reparar en que ha sido realmente fructífero para España el hecho de haberse convertido en tierra de promisión para muchos suramericanos cuyos países no atraviesan muy buenos tiempos, o incluso que han recalado |
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en la "Madre Patria" huyendo de regímenes totalitarios y crueles -para ello no hay más que regresar
al citado Héctor Alterio y la feroz represión de las dictaduras argentinas de los setenta-. En este amplísimo colectivo habría que incluir a quienes como Ernesto Alterio, ya nacieron aquí pero en ningún momento han renunciado a su origen americano, demostrando algo más que el amor al terruño, su empeño en no renunciar a unas raíces y a unos modos de vida que siguen añorando y por supuesto realizando aquí
en esta su segunda patria, su segunda casa.
Trabajadores en todas las artes y en todos los oficios de América que han posibilitado, junto a otros
que han elegido España para desarrollar su quehacer profesional en unas mejores condiciones sociales, políticas y económicas, algunos aspectos a veces poco considerados pero de vital importancia para España, como puede ser la revitalización de las tasas de natalidad, esenciales para el futuro de un país, que ha finales de la década de los noventa presentaban unos números preocupantemente negativos. Junto a este y otros aspectos, podemos y debemos incluir el gozo que para todos los españoles amantes del arte y la cultura, ha supuesto esta generación de artistas a la que hacíamos alusión más arriba
y de entre las cuales el Festival Internacional de Cine Iberoamericano de Huelva a elegido a Ernesto Alterio, un grandioso actor, enorme en los registros y en su innata capacidad para la interpretación, para reconocer en su persona precisamente el hecho peculiar y extraordinariamente feliz de contar con toda
una generación de actores que han visto impresos sus nombres en los mejores carteles de teatro
y de cine españoles. Este auténtico acontecimiento, desde luego merecía la pena destacarse
en una muestra de cine como la onubense, especialmente sensible a lo que ocurre, a la palpitante realidad del cine de uno y otro lado del mar, al cine iberoamericano.
Hemos querido ofrecer argumentos para dar a entender las razones de una decisión general como era reconocer a toda esa generación de actores, pero ahora vamos a dar unos mínimos datos biográficos
de esta todavía joven figura del cine y el teatro, de este Ernesto Alterio que está ahora en un momento crucial de su carrera, en ese tiempo en el que se deja de ser una joven promesa para ser ya considerado un actor completo y complejo, con unas tablas seguras y firmes basadas en unos argumentos que
le llegaron por la sangre pero también por su firme voluntad, por su valentía al hacer frente a los que
el más deseaba aunque precisamente fuera la figura de su padre, la enorme figura de su padre, la que
en algunos momentos le impedían dar el salto adelante y hacerse lo que en realidad deseaba, ser actor.
Intentó primero ser biólogo, luego historiador, músico, fotógrafo... hasta que decide inscribirse en
la Escuela de Arte Dramático con Cristina Rota y Daniel Sánchez y completar su formación con estudios
de danza atento a los firmes y justos pasos de Agustín Belusci. Ya, tomada la decisión, todo vendría rodando.
En la Escuela de Arte Dramático va a coincidir con Nataliza Poza, Guillermo Toledo y Alberto San Juán, con quienes fundaría Ración de Oreja, una compañía a la que pronto le llegaría el éxito con Animalario. Luego vendría un primer contacto con Andrés Lima, que ya tenía un grupo teatral formado y con el que
se fusionaría el grupo de Alterio para formar un grupo con el nombre de la obra que les había dado
a Ración de Oreja sus primeras alegrías, Animalario. Pero para entonces, ya ha mediados de los noventa, Ernesto Alterio ha iniciado su entonces todavía prometedora carrera cinematográfica con papeles más
o menos destacados en películas como Mi nombre es Sombra, Tengo una casa, Morir en Chafarinas, Belmonte, Más amor que frenesí o Dos por dos. A esta jugosa ración de cine se suman algunos papeles en populares series de televisión que indudablemente le van a ayudar a consolidar su nombre en las carteleras españolas.
La continuación de esta historia no es sino la confirmación de lo que todos los directores que habían trabajado con él ya sabían, Ernesto Alterio era un excelente actor, un animal entre las cámaras y un profesional capaz de meterse en la piel de cualquier personaje que le escribieran en un papel. Fernando Colomo, Chus Guiterrez, Mariano Barroso, Carlos Saura, Emilio Martínez Lázaro, David Serrano, Marcelo Piñeyro, Gonzalo Suárez... y títulos que forman parte de la fecunda historia del ultimo cine español: El otro lado de la cama, El método, Días de fútbol, Los años bárbaros... Este bagaje y los primeros premios que asoman al palmarés de uno de los más interesantes actores iberoamericanos del momento, desde aquél Goya al actor revelación hasta este Ciudad de Huelva que lo sitúa y lo reconoce, por encima de todo, como lo que es, uno de los actores con más poder sobre sobre un escenario y con una capacidad de adaptarse a cualquier papel sólo comparable con esa fuerza que tan bien sabe combinar con su saber y su formación. Huelva premia a un gran profesional, a un hombre comprometido con su tiempo, con la incesante lucha por la paz y la libertad, con esos principios que, como su propia condición de actor, le corren por las venas. Este es Ernesto Alterio, un actor consagrado y, lo que es más dificil ser aún, un hombre fiel y consecuente con estos tiempos que vivimos.
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