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"Es muy bonito que al final de toda una vida se reconozcan tus méritos"
Aurora Bautista, Actriz. Premio AISGE

8 de noviembre de 2003

Me dice que en ese acogedor rincón de la casa es donde estudia sus papeles. Imagino a todos esos personajes, todas esas historias flotando en el aire... Aurora Bautista desborda vitalidad y alegría. En sus ojos brillan los destellos de una vida intensa, llena de aplausos, una vida que ha merecido la pena. Con conocer una pequeña parte me conformo...

¿En qué proyecto se encuentra en estos momentos?
Estoy en pleno rodaje de una película de Garci. Es una película muy coral, con mucha gente buena como Fernando Fernán Gómez, Alfredo Landa, José Sacristán, Tina Sáez... Estoy muy contenta porque Garci es uno de los directores que admiro más y me parece estupendo estar a sus órdenes, porque nunca lo había hecho.

¿Cómo va el rodaje?
Muy bien. He estado un poco expectante porque no conocía el estilo del equipo, pero son gente encantadora. Generalmente en el cine se pasa muy bien porque somos como una familia, nos queremos bastante todo el mundo. Además, a Garci yo le tengo el máximo de grado de admiración.

¿Cómo se siente una intérprete al recibir un premio "A toda una vida", máxime otorgado por los propios compañeros de profesión?
Eso es lo importante. He recibido muchos premios a lo largo de mi vida. Este tiene la singularidad de que me lo den los propios compañeros de trabajo. Es muy bonito que al final de toda una vida se te reconozcan tus méritos profesionales. Y que venga de AISGE, la única entidad que ha velado por nuestros intereses.

Durante su larga carrera ha conocido una parte muy grande de la historia del cine. ¿Se trabaja igual en los rodajes? ¿Ha cambiado algo sustancialmente?
Siempre hemos sido pobres y lo seguimos siendo. Encontrar dinero para hacer una película en este país siempre ha sido difícil. Pero lo que ha cambiado completamente es que ya no existe la censura. Yo he sufrido mucho por esa causa.

Debía ser difícil trabajar con -o mejor dicho, a pesar- de ella...
Al principio me escogían papeles dentro del camino de la Historia. Eso era algo aceptado, pero cuando intentábamos salir de esa órbita, venían las dificultades. Con el papel de Santa Teresa, por ejemplo, que era una autobiografía, estuvimos dos años peleando con la censura, haciendo arreglos sin ceder en lo fundamental, para poder hacer la película. Incluso llegamos a ir hasta el Vaticano, y nos volvimos con el Nihil Obstat. Pues ellos dijeron que no, que no la hacíamos. Todo aquello a mí me supuso una depresión muy grande, además del descalabro económico porque ya estaba todo lanzado...

También teníamos problemas en el teatro. Nosotros pensábamos que el pueblo español tenía que conocer a Lorca, y que ellos tenían que ceder por el pueblo. El caso es que se autorizó, pero estrenamos cercados por la policía en el Teatro Eslava. Y luego se organizó un espectáculo de "Viva Federico, viva Federico", mientras todos los actores dejábamos un cesto de claveles rojos. El teatro se venía abajo, fue muy emocionante.

Primero fue gran dama del teatro, luego gran dama del cine. ¿Qué se siente más de las dos?
No lo sé. Yo lo que sé es que me he tomado muy en serio mi profesión. Hay mucha gente que emplea cualquier medio para llegar a la fama. El cine, por ejemplo. Yo no. Hacía teatro, era muy joven y era mi primer año. Ni se me había ocurrido que pudiera hacer cine. Juan de Orduña me vio hacer una obra y me ofreció hacer cine. Yo le dije que no sabía, pero el insistió en hacerme una prueba de fotogenia. Hice una prueba que le gustó y entonces él quiso que yo hiciera el papel, pero la casa se negó. Era demasiado joven y poco conocida. Al final terminé trabajando en la película quince días prueba. Y así empecé en el cine.

Cuando vieron que funcionaba y que el material era bueno, firmaron el contrato. Gané 40.000 pesetas por aquella película. Cuando vieron que la película conseguía buenos resultados económicos, decidieron hacer una exclusiva conmingo. Y me dieron medio millón por la segunda película. Para mí fue una victoria bárbara.

Pero llevaba un tiempo haciendo teatro antes en Barcelona...
No, yo en Barcelona estudiaba en el Instituto de Teatro. Allí me preparé, terminé con las máximas calificaciones. Y cuando terminé me estaban esperando para ingresar en la Compañía Nacional. Empecé con el "Sueño de una noche de verano", y fue en esa misma temporada cuando me vio Juan de Orduña. Del día que me hice profesional en el Teatro Español tengo un muy buen recuerdo. Había un momento en que me quedaba sola en escena y llamaba a mi pareja a gritos. Cuando salí del escenario, oí un ruido espantoso, pensaba que se estaban cayendo todos los escenarios. Cuando pregunté qué pasaba al traspunte, me dijo que me estaban dando una ovación. Yo en mi vida había oído una ovación, y fue el mejor regalo que me podían haber hecho.

Y de Huelva y su Festival. Los conocerá a ambos desde hace mucho...
Desde hace mucho, sí. Mi primer novio era de Huelva, de Almonte. Es un recuerdo que no puedo olvidar, porque Huelva para mí significa el amor. Sobre todo el primer amor.

Usted ha hecho todo tipo de personajes, pero ¿en que tipo se encuentra más a gusto?
Me gustan los que estén bien escritos, bien desarrollados. En general he hecho cosas que me han gustado, pero no siempre se puede escoger. Un papel que me gustó mucho fue el de "La "Tía Tula. Creo que es mi mejor película. Aunque no tenga el lucimiento de trajes que puedo haber tenido en otras, creo que es mi mejor trabajo, muy depurado.

Ha hecho muy poquita TV. ¿Es menos interesante que el teatro o el cine?
No, también es muy interesante. Yo hice un capítulo de "Paraíso" y creo que es el como el cine, al menos cuando se hace. El resultado, prefiero la pantalla grande que la pequeña, pero a mí me gusta mucho hacer televisión porque llega a todos los sitios.

¿Qué le pasa a la tele de hoy en día? ¿No está un poco baja de calidad?
La emplean para hacer cosas poco interesantes. Ese cotilleo que hay alrededor de la vida de gente que no tiene interés ninguno, que sólo buscan la fama... Se debería emplear en cosa más bonita, de más cultura, de más interés.

¿Y el teatro? Hace tiempo que no es su mejor momento pero sigue callando las bocas que hablan de su muerte...
Hay pocos escritores porque se los llevan la mayoría la televisión para sus series. Les pagan mucho y pueden hacer muchas cosas, entonces para los teatros hay poca gente que escriba. Y los actores de teatro están muy poco retribuídos. Con el cine, trabajando menos se cobra muchísimo más. El teatro es muy duro, muy comprometido, y poco remunerado. Pero es lo más gratificante y contundente. Yo despúes de estar muchos años arrebatada cine, llegó un punto en que no podía estar sin teatro. Creo que el teatro que yo he hecho ha sido mejor que las películas.

Una vez dijo "Mientras viva, seguiré actuando". ¿Sigue en pie?
Si, mientras viva actuaré. Porque me encuentro bien, con fuerza, sana, y qué mejor puedo hacer que lo que sé.

Si pudiera hacerlo, ¿cambiaría algo, grande o pequeño, de su vida?
Me hubiera gustado mucho saber bailar bien, y también saber escribir. Me están pidiendo mis memorias, con alguien que me ayude. También me lo dice mi hijo: "Mamá tienes que escribir tu vida porque es preciosa".

Yo también pienso que debería hacerlo. Y para terminar, si volviera a nacer, ¿otra vida dedicada a la interpretación?
Ya se vería. Porque pienso que la interpretación y el cine me buscaron a mí. Yo no me puse esa meta en mi vida. Sólo cuando terminé los estudios sí quería pertenecer al teatro, pero sólo al teatro. Y eso lo conseguí, tuve mucha suerte, he caído muy bien a la gente. Sin tener antepasados en el teatro, todo el mundo me ha tendido la mano y me ha querido.

La suerte hay que buscarla...
He sido una persona buena y una buena profesional. He estado siempre en mi sitio y no he sido presuntuosa. Me angustiaba la idea de la popularidad porque no me permitía salir espontáneamente a la calle. La gente me perseguía por la calle y lo llevaba un poco mal. Cuando era joven no lo sabía valorar. Luego vas viendo que esa gente es la que llena los teatros y los cines, que es la gente que te quiere. Y eso lo he sabido agradecer.

Ignacio Oscoz

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