Martes 12 de Noviembre de 2002
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15º Festival de Cine Iberoamericano en la Cárcel de Huelva


Visita a la Cárcel de Sancho Gracia

Aunque el título del presente artículo pueda parecer chocante "ya que nos encontramos en la 28 edición del evento cinematográfico-, es no obstante una realidad. Porque desde hace quince años, Paco Regueira, profesor en el Centro Penitenciario de Huelva -en el que imparte clases desde alfabetización hasta secundaria-, lleva preparando una suerte de festival paralelo en el que se exhiben las películas de la Sección a Concurso. El objetivo, que en principio no fue otro que sumar una actividad más de clase, ha ido creciendo con el paso de los años hasta constituir una actividad más del festival.

Al margen de estos hechos, otra pretensión perseguida por el organizador es llevar al centro penitenciario actos festivos y culturales y, siendo el festival el acto cultural más relevante en nuestra ciudad y provincia, no podía dejar pasar el momento sin acercar el cine a unas personas que tanto necesitan elementos formativos y de distracción. Paco Regueira afirma que, a pesar de su escepticismo, no quiere dejar de pensar que la proyección de las cintas iberoamericanas puedan tener algún efecto rehabilitador entre los reclusos.

Pues ha sido en el marco de este festival paralelo, aunque ya dentro de la organización oficial, donde ayer se procedió a la proyección de la película El Furgón, obra escrita y dirigida por Benito Rabal y protagonizada por Sancho Gracia. A la misma asistieron tanto el director como el actor y el productor de la película, Julio Fernández. Tras la proyección tuvo lugar una mesa redonda en la que los reclusos pudieron realizar, con total libertad, las preguntas y comentarios que creyeron pertinentes.

Ésta constituye una actividad anexa al festival de la que muy pocos pueden disfrutar y que desde el primer momento fue pensada y diseñada para los internos. Además, tras cada proyección, los reclusos "constituidos en un auténtico jurado popular-, proceden a la valoración de la cinta mediante voto secreto y en una escala de 1 a 10. Y hasta tal punto parecen tener un criterio semejante al del resto de los espectadores, que en la pasada edición su fallo coincidió con el del Jurado Oficial.

Desde el primer momento, esperados con curiosidad y alegría, los invitados fueron recibidos con cariño y una cerrada ovación de admiración y agradecimiento. Tras las presentaciones, las preguntas, inquisitivas. No hubo en momento alguno espacio para el rubor o la prudencia. Ningún tema fue evitado ni pregunta alguna esquivada. Temas que en otras circunstancias se podrían haber considerado escabrosos, aquí se tocaron sin tapujo y con la mayor libertad. Si no complicidad, se puede decir que si hubo una clara corriente de simpatía y honestidad entre los tertulianos y el público. Conocida como es la naturalidad de Sancho Gracia "y yo doy fe de las de Benito Rabal y Julio Fernández-, no existió en momento alguno el menor problema de comunicación.

Los internos del Centro Penitenciario de Huelva asistieron a la proyección con ganas de saber..., pero con ganas de enmendar la plana también. Yo diría que -y en esto coincido con algunos invitados y con el organizador mismo-, los reclusos quisieron escribir un guión nuevo o, al menos, completar aquellas partes de la trama que a ellos les pareció que estaban inconclusas o no suficientemente explicadas.

Como resumen final, sólo decir que si el Festival Iberoamericano de Huelva siempre ha pretendido ser un acontecimiento popular, cercano al público y a la gente en general, es en este festival carcelario donde realmente lo consigue, sumando al aspecto lúdico y cultural, el social, de lo que no pueden presumir eventos de las mismas o parecidas características.

Javier Berrio

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