Jueves 14 de Noviembre de 2002
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Ignacio Escanero: "Nuestro sueño es que todas las salas estén adaptadas para los invidentes"


Ignacio Escanero
Éxito tras la proyección de la primera película en sistema Audesc

Ir al cine con unos amigos. Esta acción que parece tan cotidiana, hasta hace poco era imposible para las personas invidentes, sin embargo, gracias al sistema audio descrito (Audesc) es ya una realidad. Poniente, la película de Chus Gutiérrez, ha sido la primera cinta proyectada en Huelva con este sistema. Fue el martes, en el Gran Teatro, dentro del ciclo de Al-Andalus, del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Toda una revolución, como la describe el director de Cultura y Deporte de la ONCE, Ignacio Escanero.

¿Qué ha supuesto la proyección de Poniente, en sistema Audesc, para las personas invidentes?
Una revolución. Se trata de poder compartir la sala con la gente vidente, ir al cine con tus amigos y poder llevar a tus hijos. Algo que antes no era posible, podíamos acceder al mundo del cine pero dentro de la organización, donde disponemos de una videoteca adaptada al sistema Audesc. Sin embargo, nuestro sueño es que todos las salas de cine contaran con el equipo necesario para la proyección de películas en el sistema audiodescrito.

La primera vez de este sistema en Huelva ha coincidido con el Festival de Cine Iberoamericano, ¿cuál ha sido la respuesta?
Fabulosa. Salieron del cine muy satisfechos. Alrededor de veinticinco personas ciegas vivieron unas sensaciones bonitas porque se sentían integradas en un cine normal, como puede ser el Gran Teatro. Además, pudieron participar en el Festival de Huelva como el resto de la sociedad onubense.

El 2002 está siendo el año del despegue del sistema Audesc en nuestro país, ¿a qué se debe?
El despegue se ha producido a través de contactos con la Academia de Cine, las administraciones, los festivales o la Escuela de Cine, para que todos ellos se sensibilicen con nuestro problema y se nos facilite el acceso a las salas. La respuesta, tengo que decir, que ha sido fabulosa, e incluso hay compromisos con otros festivales.

A corto plazo, ¿cuáles van a ser sus líneas de trabajo para conseguir la meta que se han marcado?
Por un lado, tenemos que hacer comprender a los productores la importancia de que ellos autodescriban las películas, que sea una cuestión de la que se encarguen ellos. Y por otra parte, conseguir que las salas cuenten con un equipo de proyección estable para que cualquier persona ciega pueda ir al cine. De este modo, las personas invidentes sólo tendrán que coger un pequeño receptor y unos pequeños auriculares para entender la película.

¿De qué inversión económica estaríamos hablando?
A las productoras, la audiodescripción puede suponerle un coste de 6.000 euros, y para una sala, el equipo, con unos 25 ó 30 receptores, puede ascender a 6.000 euros, lo que le puede costar a la sala una mejora de las instalaciones. En resumen, que por poco dinero la hacemos accesible. Es más, la inversión quedaría amortizada tras 40 sesiones a las que vayan alrededor de unos 20 invidentes. De momento, en nuestro país no existe ninguna sala adaptada, sí 63.000 personas en la Organización Nacional de Ciegos.

Inmaculada Villaécija

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