Miércoles 21 de Noviembre de 2001

Las heridas de las dictaduras vistas por los cineastas

El reflejo de las dictaduras argentina y chilena en el cine se debatió ayer en el 27 Festival de Cine de Huelva. Al encuentro asistieron los directores argentinos Eliseo Subiela y Francisco D'Intino, el asesor del Ministerio del Interior de Chile, Eugenio Llona, el escritor Radomiro Spotorno y el director Fernando Musa. El autor de 'La memoria agitada', Francisco Javier Millán, fue el encargado de moderar el debate. Los participantes estuvieron de acuerdo en que el cine cumple una función esencial a la hora de rescatar del pasado los hechos que determinados intereses o la simple pasividad para el recuerdo consiguen aparcar. Relataron sus experiencias con los dos regímenes totalitarios y la manera en que estos sucesos les llevaron a comprometerse con la realidad en su carrera cinematográfica.

Según Eliseo Subiela el tema de la dictadura en Argentina no está en modo alguno saturado sino que por el contrario "todavía no se ha empezado a tratar en profundidad". Aseguró que el cine no "ha hecho más que comenzar" a la hora de reflejarlo y que tiene una gran función al respecto ya que "perder la memoria puede ser un error trágico en Latinoamérica".

El director Francisco D'Intino también sintió la necesidad de relatar lo que pasó en su país y rodó la película 'Bajo otro sol'. Para el argentino es fundamental que se haga este tipo de cine porque es la manera de "recomponer el mapa del pasado par no perder la memoria y ser justos con lo sucedido". D'Intino agradeció a Millán el haber escrito 'La memoria agitada' porque a través de esta obra "es posible que la memoria esté con nosotros".

Eugenio Llona llegó aún más lejos en la afirmación de que la función del cine es básica par la persistencia de la memoria histórica. Llona aseguró que debería ser "obligatorio" un módulo que tratase este tema en cada festival de cine porque es la manera de garantizar que se reflexiona sobre la memoria que "es el asiento de la cultura". También señaló que el principal problema que se encuentra este tipo de cien a la hora de provocar que el público asista a estas proyecciones es el hecho de que "no es fácil enfrentarse con nuestros propios fantasmas y la gente prefiere superar "el trauma" que les costó la dictadura por "la vía de la omisión".

Radomiro Spotorno estuvo de acuerdo en que hay que crear obras "que expresen nuestra historia pero también que sean capaces de convocar al público". Para el escritor la manera de lograr esa respuesta en las salas de cine es haciendo películas que destacen"por sus dispositivos artísticos y su calidad estética, que sea una película buena".

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